Breve historia de John Davison Rockefeller

Miércoles 25 de febrero del 2015

Amante del dinero, el hombre de las muchas vidas que naciera en 1839 en los Estados Unidos de una familia de inmigrantes judíos-alemanes, en sus modestos inicios llevó un libro al que llamó “Mayor A” y que junto a su autobiografía “Random Reminiscences”, se constituyeron en una obra perfecta de su enorme capacidad negociadora y la ambición ilimitada de pródigo empresario.

Amante del dinero, el hombre de las muchas vidas que naciera en 1839 en los Estados Unidos de una familia de inmigrantes judíos-alemanes, en sus modestos inicios llevó un libro al que llamó “Mayor A” y que junto a su autobiografía “Random Reminiscences”, se constituyeron en una obra perfecta de su enorme capacidad negociadora y la ambición ilimitada de pródigo empresario.



El fue quien vendía a sus compañeros de escuela piedras de colores y de formas variadas lo que le proporcionó sus primeras entradas al acumular esos ingresos en un tazón azul al que denominó su primera caja fuerte. A partir de allí quedó demostrado su talento para las transacciones financieras.



Cierto día decidió contar su tesoro y se encontró con la suma de cincuenta dólares, justamente y por esas cosas del destino, un granjero de los alrededores necesitaba exactamente esa suma para saldar una deuda de forma urgente, y ahí estaba el pequeño gran John que se la facilitó a un interés del 7% anual, descubrió azorado que su capital dado en préstamo retornaba a su bolsillo con 3 dólares y medio de interés.



A partir de ese momento su frase “decidí hacer trabajar al dinero en mi lugar” fue emblema de millones de emprendedores del mundo entero, mientras su nuevo compañero de ruta contable sería “El registro A”, el más fiel registro de disciplina y orden del debe y el haber como códigos de su vida. Había descubierto, entonces, que el dinero bien utilizado genera capital. Fogueado por su padre en el campo de las utilidades lucrativas, hacer dinero fue su talento natural. Invirtió en cuantiosos rubros, hasta llegar a controlar el 90% de las refinerías de petróleo de Estados Unidos, y poco después ejercería el monopolio de los canales de distribución.



Organización y una férrea energía fueron también los rasgos que lo llevó a ser uno de los hombres más poderosos del mundo. Se calcula que su fortuna personal llegó a alcanzar los 1.000 millones de dólares, mientras que sus aportes filantrópicos, del que no era muy afecto, alcanzaron los 550 millones.

Fuente:http://emprendedoresexitosos.com/el-dinero-trabajara-por-mi-john-davison-rockefeller.html

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