No puedes subir mas alto de lo que realmente estas dispuesto...

Lunes 11 de septiembre del 2017

Llega un momento en la vida cuando te das cuenta de lo difícil que es conseguir lo que quieres. Independientemente de tus aspiraciones, tus aptitudes, o el único medio ambiente que crees puedes vivir… llegas a un punto donde te das cuenta de que es mucho más difícil de lo que pensabas que sería.

Y de repente, tú sabes… y…

Te das cuenta que eres más débil de lo que esperabas. Te das cuenta que el obstáculo que está delante de ti es incómodo por lo grande que es.

Te acabas de dar cuenta que va a ser difícil. Y eso da miedo.  Da miedo saber que va a doler.

Puedes afrontar el ser sorprendido por una desafortunada experiencia o mala suerte.

Tú puedes manejar un desquiciado desastre.

Pero probablemente no estás listo para la dura verdad sobre el largo camino lleno de baches delante de ti.


Lo que sabes, es que si vas a escalar tienes que ser bueno en el rastreo. El camino a seguir no son saltos hacia arriba, es tu mismo jalándote hacía arriba.

Tú no estás sobre tu suerte, estás sobre tus rodillas.

Encontrando el camino a seguir con tu nariz en el suelo.

La verdad es…que es difícil mantener la cabeza en las nubes cuando tus codos están en el suelo y tus uñas están en la tierra. Es difícil mantener la motivación cuando estás agachado, esforzándote para estirarte hacia delante unos centímetros más.

Es difícil ver que ese es el lugar donde los sueños se convierten en destino. Es difícil de creer que donde estás  es exactamente donde se supone que debes estar.

Ese sentimiento tan malo tiene toda la razón.

Esa es la verdad.

 El éxito no se construye en las nubes. Se construye en la tierra. No por pensamientos grandiosos, sino con las uñas sucias.

Eres tú aferrándote desesperadamente a cualquier cosa que puedas agarrar con tus manos, mientras luchas sobre el borde del acantilado.

Tú mi amigo, no te estas muriendo.

Estas viviendo.

Y mañana te vas a encontrar más lejos de donde estás  ahora. Más cerca de donde quieres estar.

El rastreo que has llegado a odiar realmente te ha ayudado a escalar desde el principio.

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